jueves, 3 de septiembre de 2020

 LUCHA SINDICAL 


Los porqués del movimiento del magisterio en México
Para comprender los orígenes de la CNTE, es necesario que primero retrocedamos
un par de décadas atrás, hasta el contexto político y económico de los años 70’s.
Los tiempos que se vivían en México y en el mundo entero por aquellos años eran
de gran agitación social. iniciando una cacería paranoica de comunistas por todo el
territorio nacional (Tlatelolco, Halcones). Los sindicatos, siendo el gremio protector
de los derechos laborales de la clase obrera organizada, también vivían una etapa
muy volátil durante aquellos años, pues al ser percibidos como un “caldo de cultivo
socialista” por los gobiernos derechistas, eran víctimas frecuentes de maniobras
políticas represivas. Sin embargo, en México la situación sindical manifestaba un
panorama distinto al escenario internacional. Esto se debe a que, en la nación
mexicana, el sindicalismo fue corporativo-instrumental, lo que sólo quiere decir que
el PRI utilizó los sindicatos para: controlar los diferentes sectores sociales del país
(campo, energía, educación, salud), difundir la ideología priista entre los
trabajadores, sostener el régimen a través de la cooptación del voto obrero, y utilizar
a los trabajadores como base social para mantener en el poder al partido político
más corrupto de la historia de México. El SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación), siendo la asociación sindical más grande a nivel nacional (y
también a escala latinoamericana), fungía como un gremio estratégico al servicio
del gobierno priista, y no como un verdadero representante de las necesidades y
exigencias de los trabajadores de la educación (si bien, el sindicato sí consiguió
múltiples victorias para sus agremiados).
El nacimiento de la disidencia sindical: la CNTE
Ante tal escenario de abuso y no-representación docente, un grito disidente
comenzó a escucharse por el sur del país, grito proclamado, sobre todo, por
aquellos maestros que vivían y trabajaban en zonas rurales y de escasos recursos.
“Nosotros queremos una coordinadora nacional democrática”, era el grito de los
maestros disidentes. La CNTE nace, pues, a partir de la lucha de los maestros por
la democratización de su organismo mediador (SNTE) con las instituciones
gubernamentales. Cabe destacar que en sus inicios, la CNTE era percibida por la
sociedad mexicana como un movimiento ejemplar a seguir, pues el pueblo veía en
la fuerza de los maestros una vía organizacional con la que expresar sus
inconformidades y exigirle al gobierno que rindiera cuentas e impartiera justicia. El
maestro era, pues, sinónimo de lucha, apoyo y transformación social, o, en otras
palabras, de revolución. En sus demandas, también clamaban por un aumento
salarial que dejase de precarizar su trabajo, pues no eran pocos los profesores que
se veían en la necesidad de conseguir uno o dos trabajos más para poder sostener
a sus familias.

La CNTE ahora: retos y posibilidades

Si bien la CNTE nunca ha dejado de luchar por la democratización del sindicato, el
camino no ha sido fácil para los maestros rurales afiliados a esta arista disidente del
SNTE. Las victorias, claro, tampoco han sido nulas. Mientras que en los sectores
no democráticos del sindicato las decisiones siguen realizándose a puerta cerrada,
en los sectores de la CNTE los maestros participan y toman las decisiones en
conjunto, con el objetivo de apoyar a las comunidades donde viven y trabajar en
apoyo mutuo. Otro problema que la CNTE no ha logrado solucionar es la
reproducción de varios de los viejos vicios del sindicalismo mexicano. En 1979
comenzó la lucha de los maestros disidentes y se creó la CNTE, pero no lograron
(ni quisieron) desmantelar todas las estructuras que ya estaban. Otro problema de
la CNTE —este de cuestión estratégica—, es que al enterarse de la reforma
educativa, no se diera cuenta de que la batalla no era en términos pedagógicos,
sino en el plano administrativo-laboral.La lucha de la CNTE por derogar la reforma
educativa debe continuar hasta sus últimas consecuencias, sin embargo, la
coordinadora de educadores también tiene que iniciar un proceso de
reestructuración interna. ¿Cómo democratizar el sindicato? Los líderes tienen que
iniciar con una limpia de prácticas como la venta y traspaso de plazas, y exigir que
las plazas que existen ahorita se capaciten. Debe poner en marcha, pues, una serie
de estrategias que le permitan avanzar contra los vicios gubernamentales, y alzarse,
nuevamente, como los voceros de la inconformidad del pueblo mexicano.
La lucha de todos por la educación

Para ello, la evaluación educativa es el instrumento legal para la desregulación de
las relaciones laborales docentes. Al modificar el artículo 123 constitucional, EPN
quiere cesar al sindicato de sus funciones como mediador entre el gobierno y el
profesor. El proceso de privatización es algo gradual, que inicia con la precarización
de las relaciones laborales, la asfixia del presupuesto de las instituciones educativas
(como el recorte anunciando por Videgaray hace días), el posterior
desmantelamiento de las instituciones y la apertura a la privatización de las mismas.

Dentro de esta lucha por la educación hay varios actores, y por ello debemos ser
conscientes de que se trata de una lucha que rebasa a la CNTE, que incluye a las
universidades, a los padres de familia, a los jornaleros de San Quintín, a las
instituciones no afiliadas a los sindicatos, a los estudiantes; en fin, a todos los
mexicanos. Si apoyamos a la CNTE es porque ellos representan un bloque duro
que tiene la posibilidad de estructurar a las diferentes resistencias en torno a la
educación pública y laica. Ellos tienen sus propias contradicciones, sus problemas
internos, que tienen que resolver de forma organizada y democrática.

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